Javier Milei no quiere bajarse, pero Patricia Bullrich entra a la carrera presidencial

La decadencia oficialista afloja los tornillos del frágil Meccano de alianzas. Bullrich se desengancha. El Círculo Rojo no lograba inventar opciones y la ve con simpatía.

La estrella de Javier Milei titila. Él no se dará por vencido, pero el desengaño crece en  gruesas franjas de votantes. Y del Círculo Rojo, temeroso que sus excesos traigan de vuelta el intervencionismo de gobiernos distribucionistas, populistas, izquierdistas.

Milei “tiene una emocionalidad importante”. Patricia Bullrich pareció defender al presidente, pero confirmó su brote colérico en la reunión del gabinete del viernes. Había rumores, pero ninguna confirmación de los participantes.

Experta en percibir oportunidades, Bullrich se aleja de la Hermandad Presidencial.

Quiere ser presidente y sabe que la Hermanísima jamás la tendrá como Plan A ni Plan B y hará todo lo posible para bloquearla. Los Milei construyen poder para sí, nunca para el resto, como lo atestiguan tantos dirigentes de la primera hora que yacen en el desierto, arrojados sin dolor ni arrepentimiento.

Cuando la Hermandad Presidencial le sacó el ministerio para enviarla al Senado buscó quitarle protagonismo. Lo que logró fue salvarla del deterioro oficial. Ahora tampoco puede ser despedida por decreto.

La líder de la bancada libertaria del Senado ha demostrado una extraordinaria visión para apartarse a tiempo. En sucesión ininterrumpida, durante medio siglo militó y se alejó de la Tendencia Revolucionaria (vulgo Montoneros), la alianza con Saadi, la Renovación Peronista de Antonio Cafiero, la administración Menem, el Partido Justicialista, el ministerio con De la Rúa, el ARI-CC de Elisa Carrió, y hasta el PRO de Mauricio Macri.

Hoy toma distancia hasta el punto exacto. No mostrará su juego (desprestigiado Adorni, se exhibirá como pretendiente a la Ciudad) hasta el momento oportuno. 

El “olfato preventivo”

Hay gentes con visión para los negocios, otros adivinan los mercados de futuro y también grandes detectores del humor social y político. Se han enriquecido con su talento, inside information, o una notable anticipación al cambio de clima.

“La economía y el humor popular van a crujir este año”. Alfredo Cornejo fue el primero en pegar el grito el 14 de marzo (sesenta días atrás, una eternidad), volviendo de la Semana Argentina de Nueva York donde -burlas de la suerte- acompañó y se fotografió junto al presidente Milei. 

El gobernador de Mendoza destaca por su afinadísimo olfato. Durante la gloria K armó la coalición de radicales con Néstor (Cristina, Cobos y vos) para los comicios de 2007, fue entusiasta del acuerdo con el macrismo en 2015 y convencidísimo del proyecto Milei desde el ballottage de 2023.

Los crujidos que Cornejo anunció en marzo amenazan hoy la estructura oficialista.

Postulantes que no suman

Desde hace meses, el establishment busca alternativas. No les gustan las sorpresas y les encantaría promover candidatos capaces de mantener “el rumbo del cambio” sin las excentricidades libertarias. Así como el ocaso del kirchnerismo lastimó las banderas por él enarboladas, el desgaste mileísta podría mellar las premisas anti-estatistas, anti-distribucionistas y pro-alineamiento automático externo.

Lo más obvio es buscar alguien probado, integrante si es posible del Círculo Rojo. La opción obvia: Mauricio Macri. Macri ruega un arreglo con Milei pero sólo recibe bastonazos y silencios. El que se fue a Sevilla perdió su silla y sobre todo sus votos.

Para hacer cambiar de idea al presidente, Mauricio conduce una ambulancia. Quiere  juntar lo que pueda con descontentos y forzar un acuerdo con LLA. A cambio: al menos de retener la Capital, que Milei ha decidido arrebatarle.

Para proteger lo suyo, Macri intenta recrear Cambiemos. Hasta ahora pocos adeptos y futuro improbable. Sabe que no le sobran las chances y que probablemente deberá acompañar a Milei o a Bullrich. Si por ventura Milei le hiciera un lugarcito, los aliados terminarán seguramente a la orilla de rutas sin tránsito ni destino. Descubrirán que han sido parte de una maniobra  muy habitual y poco novedosa.

Macri, el pastor y el banquero

Macri no es el único. Gente con poder imagina inventar otro outsider. Han ido a buscar a Dante Gebel, pastor evangélico e influencer que vive en Estados Unidos desde 2009. No levanta. Otro ha sido Jorge Brito, líder del Grupo Macro, con banco y energía. No ha mostrado interés hasta ahora. Tampoco otros empresarios.

Nueva ventaja para Bullrich: los factores de poder internos y externos que apoyan a Milei no tienen problema en acompañarla. 

Como hay que jugar a varias bandas, el Círculo Rojo -algunos-  sueña con un PJ conservador y promueve la candidatura de Sergio Uñac, exgobernador de San Juan y máximo exponente del peronismo minero, con muchas provincias andinas pero poquitos votos. Un intento de poner obstáculos al gobernador Axel Kicillof, que entusiasma poco pero viene creciendo sin rivales serios.

¿Milei vs. Kicillof? ¿O Bullrich vs. Milei vs. Kicillof? Por fuera de las derechas -y del peronismo- hay millones de ciudadanos de la antigua clase media que se obstinan en rechazar las oscuridades del horizonte vacío.


Esas multitudes llenaron plazas el martes 12 de mayo y están huérfanas de representación. La Gran Vacante podría terciar entre el descascaramiento de las derechas y las confusiones del peronismo.


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